Mendoza, la octava Capital Mundial del Vino

Mendoza, la octava Capital Mundial del Vino

Fundada en 1561 por Pedro del Castillo, Mendoza se ubica al pie de los Andes, cadena que la protege de los vientos intensos. Tiene un clima agradable y templado, con pocas lluvias y de alguna manera se siente la “puerta obligada” para llegar al océano Pacífico.

Mendoza fue nombrada en 1987 como Capital Internacional del Vino por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), además de ser designada como la octava Capital Mundial del Vino. Así pasó a formar parte de una red mundial junto a otras majestuosas ciudades vitivinícolas, como Bordeaux o Florencia, entre otras. El malbec es su variedad insignia.

Mendoza tiene tres regiones vitivinícolas. Se diferencian por el clima y el tipo de suelos, que influyen en la cepa de uva y, naturalmente, en los vinos que se obtienen. Dos de estas regiones, Maipú y Luján de Cuyo, se ubican cerca de la capital. La tercera, más alejada, es Valle de Uco.

Maipú

Es considerada la cuna de la vitivinicultura. Está ubicada a 16 kilómetros de la capital y es la región que da origen a la historia del vino en la región. Sobre todo porque allí fue donde se construyeron las primeras bodegas. Actualmente tiene viñedos con más de 100 años de antigüedad. Se destaca por la producción de vinos blancos frutados y tintos jóvenes. Allí se encuentra el Museo Nacional del Vino y la Vendimia.

Luján de Cuyo

Está ubicada a solo 18 kilómetros de la ciudad. Es una región que acompaña el largo recorrido de las aguas del río Mendoza y posee diversos microclimas ideales para la producción del malbec mendocino, un vino que ha logrado un gran posicionamiento y reconocimiento en el mundo. Varias de las bodegas que se recorren en la región muestran con indisimulado orgullo las distinciones que han recibido.

Valle de Uco

Situada a 80 kilómetros del cono urbano, es una zona de clima frío, que se caracteriza por su gran altitud. Esa mezcla de condiciones atmosféricas y geográficas permite lograr vinos de altísima calidad y sobre todo con una acidez particular. Se dice que es uno de los espacios más fértiles de la provincia de Mendoza, porque las condiciones de su suelo favorecen la evolución de viñedos y frutales de excelente calidad. Algunos ven en la cercanía con las montañas de la precordillera un factor fundamental para el desarrollo de “bodegas de alta gama” que han hecho disparar la actividad turística y comercial de la región. En los últimos tiempos ha recibido una singular inversión de capitales, que ayudaron a promover bodegas nuevas, lo que permitió el desarrollo de importantes proyectos.