El método charmat, un proceso para elaborar vinos espumosos.

El método charmat, un proceso para elaborar vinos espumosos.

Eugene Charmat

Hoy día el método charmat es muy empleado en la elaboración vinos espumosos. Es una técnica desarrollada en 1907 por el inventor Eugène Charmat a partir del desarrollo de un método similar en 1895 del italiano Federico Martinotti.

El método recibe los nombres de cuve close (cuba cerrada), método italiano o método del tanque.

Este método de producción se utiliza principalmente en los vinos italianos, especialmente en la provincia de Asti, y en los vinos Prosecco, así como las variantes baratas de Sekt.

Muchas variedades de uva, incluyendo Glera  son las más adecuadas para la fermentación en tanques. Los vinos espumosos del método Charmat pueden producirse a un coste ligeramente inferior al de los vinos elaborados por el  método tradicional o champenoise.

Este método consiste en fermentar el vino dos veces. El Diccionario del vino lo define como “el método para la obtención de espumosos que consiste en realizar una segunda fermentación en depósitos de acero inoxidable”. Esto así porque durante el proceso se sustituye, en la segunda fermentación, la botella por cubas de acero inoxidable. Una vez conseguido el punto óptimo de fermentación, el vino es embotellado y puesto a la venta.

Proceso del método Charmat

El proceso de elaboración de los vinos bajo el método charmat es igual, hasta cierto punto, que los conseguidos bajo el método tradicional.

Una vez se consigue la fermentación del caldo base se procede a la segunda fermentación. En el caso del método tradicional esta se realiza en botella. En el caso de charmat no, la fermentación en botella es sustituida por grandes cubas de acero inoxidable.

Es en estas cubas horizontales donde se le añade el licor de tiraje (liqueur de tirage),  una mezcla de azúcar con levaduras. Dicha fermentación se realiza por espacio de diez días, aproximadamente. En este punto las levaduras lías se irán hasta el fondo de la cuba. Éstas son removidas para que vuelvan a entrar en contacto con el vino y le confieran aromas y sabores.

Una de las ventajas de este método es que permite una producción mucho mayor de vinos en menos tiempo que con el método tradicional. Además, los vinos obtenidos bajo esta técnica son mucho más afrutados y con menor presencia de levadura en su bouquet.